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Oscar Flammini

Si alguien hablara de 48.000 miembros de las fuerzas de seguridad, 13.500 soldados; misiles tierra aire sobre edificios de departamentos; un arma sónica que dispersa multitudes y que provoca terribles dolores de cabeza; drones sin tripulación que observan desde las alturas y una cerca electrificada que abarca 18 Km y rodeada con agentes entrenados, sería lógico pensar que estaríamos hablando de tácticas de insurgencia de un ejército en guerra, que estaríamos tratando de explicar algo que pasa en Irak o Afganistán, bien, estarían equivocados. Se trata del aparato de seguridad para los juegos olímpicos del 2012 en Londres.

El periodista Estephen Graham, del periódico The Guardián denuncia que es la mayor movilización de fuerzas militares y de seguridad en el Reino Unido desde la segunda guerra mundial. La ley de los Juegos Olímpicos no sólo da poderes al ejército y la policía para el control y la represión, como si lo ya señalado no bastara, además empodera a servicios de seguridad privados a enfrentar problemas de seguridad utilizando la fuerza física. En cuanto a los “problemas de seguridad” los abordan con un criterio bastante amplio, incluyen todo desde el “terrorismo” hasta manifestantes que protesten pacíficamente. Esos equipos también operarán en puntos de reunión olímpico para asegurar que nadie “porte vestimenta o accesorios con mensajes comerciales diferentes a los de los patrocinadores oficiales”. También dice The Guardián que : “ los policías tienen poderes para actuar contra cualquiera que consideren como inconducta social, sea en las estaciones de tren, mendigando, ofreciéndose sexualmente, encapuchados vagabundos o que se piense que esté causando una molestia de alguna manera”.

Es increíble que lo que tendría que ser una celebración internacional del deporte sea transformada en un simulacro de guerra, daría  la impresión de esta forma que las olimpiadas tienen tanto que ver con el deporte y con los atletas como la guerra de Irak con las “armas de destrucción masiva” o la “exportación de la democracia”, en realidad son un caballo de Troya neoliberal orientado a producir negocios y reducir las libertades civiles básicas reprimiendo toda manifestación de descontento social.

No olvidemos que Europa está viviendo una de las mayores crisis de su historia y su dirigencia hace lo imposible para que ella sea pagada por los trabajadores y el pueblo, las luchas y movimientos que comienzan a surgir sugieren que no les será posible sin desatar una política represiva. Sin dudas hay una relación entre esta visión, y las olimpiadas del 2012 en Inglaterra.

 

Juan Quesquén
Juan Quesquén
Periodista.

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