Detectan trabajo semiesclavo en La Plata

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Walter Barboza

En un operativo que contó con la participación del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, de la Dirección de Control Urbano de la Municipalidad de La Plata, la justicia allanó esta semana en la calle 524 y 21, un taller de prendas de vestir que trabajaba en la semiclandestinidad. Ello hubiera sido anecdótico de no ser porque en el interior del edificio, había una menor de edad y tres mayores de origen boliviano que trabajan en un régimen de semiesclavitud.

Se trata de un nuevo episodio que da cuenta de las condiciones en que cientos de trabajadores extranjeros llegan al país para trabajar y mejorar su calidad de vida. Documentación irregular para su radicación, albergues en condiciones de hacinamiento y trabajo en negro, son algunas de las dificultades con las que se topan en su decisión avanzar en mejorar sus condiciones de vida.

El operativo fue realizado en una vivienda particular que trabaja para firmas de marcas reconocidas de la ciudad de La Plata, entre las que se destaca, confirmo Oscar Kindsersky, funcionario del Ministerio de Trabajo bonaerense, la marca TIZA. Los trabajadores llevaban adelante “jornadas de trabajo de 12 horas” y desempeñaban su tarea al margen de la legislación laboral.

La problemática de los talleres clandestinos plantea como telón de fondo varias cuestiones: la explotación de la cual es víctima una comunidad en particular (la boliviana) y que es explotada, en la mayoría de los casos por sus propios compatriotas. La radicación en forma irregular, la que impide que puedan trabajar en condiciones de igualdad frente al trabajador argentino. De aquí se derivan dos cuestiones el incumplimiento de las leyes de contrato de trabajo y el desarrollo de una actividad laboral no sindicalizada que impide el cumplimiento de los convenios colectivos que son el resultado de las luchas sindicales de los trabajadores del país. El agravante de este caso es que en el interior del edificio también había menores de edad, los que tiene sus derechos garantizados a partir de las leyes de protección de la niñez y la adolescencia.

Sin embargo el escenario en el cual ocurren estos casos es diametralmente opuesto al que vivieron los trabajadores durante los años 90. Aquí es necesario destacar la tarea del Ministerio de Trabajo que, en sintonía con lo que viene ocurriendo a nivel  nacional, ha comenzado a ejercer un control férreo sobre talleres y empresas con sede en el territorio bonaerense de cara a atender las demandas de los trabajadores de esta región del país. Este no es un detalle, sino la discusión de fondo sobre el papel del estado como un instrumento para la resolución de los conflictos políticos, sociales y culturales. Como herramienta para el cumplimiento de las leyes laborales o como una instancia para avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa.

Aquí radica su papel trascendental en el proceso político que se abriera en el país a comienzos del año 2003 y que, a decir del resultado de las elecciones del mes de agosto y de su escrutinio definitivo, ya nadie parece dudar.

 

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