

Investigadores argentinos que forman parte del experimento ATLAS, uno de los proyectos más ambiciosos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el CERN, ya trabajan en la transformación que llevará al detector a su nueva fase de «alta luminosidad». El objetivo es que para 2030 el sistema esté operativo y sea capaz de procesar seis veces más datos que hasta ahora.
ATLAS, una estructura de 40 metros de largo y 25 de alto, es uno de los instrumentos científicos más complejos jamás creados. Allí se estudian las partículas fundamentales y las fuerzas que rigen el universo, y fue clave en descubrimientos como el bosón de Higgs. Desde 2006, el grupo del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), liderado por la investigadora María Teresa Dova, ha participado activamente en mediciones de precisión, búsqueda de nueva física y desarrollo de tecnología de vanguardia.
El pasado 26 de junio, ATLAS registró sus últimas colisiones de protones antes del cierre temporal del LHC. Al día siguiente, el acelerador detuvo su operación para dar paso a una profunda remodelación. El nuevo HL-LHC (LHC de Alta Luminosidad) comenzará a funcionar en 2030 y requerirá una actualización integral del detector, incluyendo un sistema interno de seguimiento con 5.000 millones de canales de lectura, un cronómetro de altísima precisión (hasta 30 picosegundos) y un sistema de selección de eventos capaz de filtrar 1 millón de colisiones por segundo.
Argentina tendrá un rol clave en esta modernización: el equipo del IFLP (CONICET-UNLP) se encarga del diseño de firmware para placas FPGA y del sistema de fibras ópticas que interconectará el sistema de disparo de primera etapa, un requisito indispensable para gestionar las hasta 200 colisiones simultáneas que se producirán 40 millones de veces por segundo.
Mientras se lleva adelante esta titánica obra de ingeniería, los equipos científicos ya analizan los más de 50 millones de billones de colisiones registradas hasta ahora, un volumen de datos que promete mantener ocupados a los investigadores durante los próximos años.
“El éxito de ATLAS se construye sobre la colaboración global y el intercambio entre ciencia básica y tecnología de punta”, destacó Dova. En la misma línea, el investigador Hernán Wahlberg remarcó el orgullo por las contribuciones locales, mientras que el ingeniero Facundo Lucca subrayó que los desarrollos actuales no solo allanarán el camino a futuros descubrimientos, sino que también podrán tener aplicaciones concretas fuera del laboratorio.
“Estamos ante uno de los períodos más emocionantes de la física de partículas”, coincidieron los becarios del CONICET Jean-Yves Beucamp, Tomas Buratovich y Fran Casinesse, quienes realizan sus doctorados en el experimento. Desde la dirección de ATLAS, su portavoz Stéphane Willocq cerró con un mensaje optimista: “La fortaleza de ATLAS es su gente. De cara al HL-LHC, avanzamos con confianza, sabiendo que nuestro esfuerzo conjunto ha dado y seguirá dando grandes frutos científicos y técnicos”.
10/07/2026