
Un equipo del CONICET trabaja hace más de una década en la mina abandonada “La Concordia”, en Salta, para frenar la contaminación que genera y sentar las bases de su restauración ambiental.
La antigua mina “La Concordia”, ubicada a 4.200 metros de altura en la Puna salteña, es un ejemplo clásico de pasivo ambiental minero (PAM): un sitio abandonado que sigue contaminando décadas después de su cierre. Desde 2015, la investigadora Josefina Plaza Cazón (CONICET-CINDEFI) lidera un proyecto que busca entender a fondo ese impacto y desarrollar soluciones biotecnológicas propias para revertirlo.
El problema: agua tóxica que no se detiene
Los residuos de la explotación de plata, cobre, plomo y zinc, activa hasta 1986, permanecen acumulados en diques sin impermeabilizar. Cuando llueve (entre diciembre y marzo), el agua disuelve esos minerales y genera el llamado drenaje ácido de mina (DAM) : un líquido con pH muy bajo y alta concentración de metales pesados que se filtra en el suelo y contamina el arroyo Concordia, afluente del río San Antonio. En épocas secas, el viento también esparce los contaminantes a kilómetros a la redonda.
La solución: usar lo que la Puna ofrece
Frente a la imposibilidad de replicar tecnologías extranjeras en un ecosistema tan extremo, el equipo apostó por la innovación local. Los resultados más prometedores son:
Ciencia con y para la comunidad
El PAM “La Concordia” se encuentra dentro del área protegida Los Andes, territorio de la Comunidad Kolla El Desierto, cuyos pobladores son los principales afectados por la contaminación. Por eso, el proyecto incluye a la comunidad desde el inicio. Recientemente, la investigadora dio una charla allí y se acordó que jóvenes kollas con formación universitaria participarán de las próximas campañas de muestreo, previstas para octubre.
La mirada de quien investiga su tierra
Plaza Cazón, nacida en Salta e ingeniera en Recursos Naturales, destaca la importancia de generar conocimientos que se traduzcan en soluciones concretas y sostenibles. “Si no se hacen las cosas bien desde el principio, el impacto sobre el paisaje es a muy largo plazo”, advierte. El objetivo final no es solo mitigar el daño de “La Concordia”, sino sentar precedentes y herramientas para que la actividad minera futura sea más responsable con el ambiente y las comunidades.
07/07/2026