Una década caminando entre gigantes: un proyecto sobre megafauna sudamericana

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Miniaturas de la megafauna. FOTO Gentileza investigadores

Un proyecto de extensión sobre la megafauna sudamericana impulsado por científicos del CONICET cumple diez años y suma actividades y producciones.


La extensión universitaria es una actividad que promueve el vínculo directo entre el ámbito académico y la comunidad, ya sea llevando la oferta académica más allá de sus aulas como transfiriendo conocimientos que sirvan para contribuir a resolver alguna necesidad. Ese diálogo entre ambos universos se erige como una función esencial para muchos de los profesionales que la llevan adelante, y precisamente un buen ejemplo de esta mirada la tienen los integrantes del equipo extensionista “Caminando sobre gliptodontes y tigres dientes de sable”, impulsado hace diez años por los investigadores del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) Esteban Soibelzon y Martín Ciancio, acompañados por numerosos estudiantes y graduados.

“La idea surgió como talleres de paleontología para alumnos de escuela primaria, y apenas empezamos a brindarlos apareció una gran demanda de parte de docentes que nos decían ‘ustedes se van y los chicos se quedan con muchas preguntas’”, explican los responsables. Así fue que comenzaron a registrar por escrito y documentar toda la información y las actividades para eventualmente armar un material que quede en los colegios y les permita continuar trabajando el tema sin la presencia de los especialistas, “porque la realidad es que son contenidos muy poco abordados por la currícula escolar: un manual de texto de ciencias naturales le dedica apenas unas hojas, y casi exclusivamente sobre dinosaurios”, añade Soibelzon.

Es que esencialmente –y como el nombre lo indica– el eje temático es la denominada megafauna de América del Sur, animales gigantes que habitaron esta parte del planeta hasta hace unos diez mil años, y cuyos fósiles aparecen con relativa frecuencia en el suelo de la pampa bonaerense. “Lo que pasa es que no son tan conocidos, pero cuando la gente ve el tamaño del fémur de un perezoso gigante, que llegaba a pesar más de 4 mil kilos, digamos que el Tiranosaurio Rex deja de impresionar tanto”, bromea el científico, y continúa: “Es importante que se sepa que estas formas vivieron en esta zona y que sus restos pueden tranquilamente aparecer en el patio de una escuela. Y cuando eso sucede, es trascendental para la comunidad donde se encuentran y toda la humanidad, dado que la fosilización es un proceso excepcional”.

Desde la paleontología, el equipo aborda cuestiones como la noción de tiempo, la evolución biológica, los fósiles y su valor patrimonial, el rol de las instituciones, el trabajo de un científico y su aspecto de acuerdo al imaginario colectivo, entre otras. Actualmente lo integran alrededor de 25 personas entre las cuales hay investigadores y becarios del CONICET y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), estudiantes y profesionales de disciplinas como ciencias naturales, comunicación, artes plásticas, diseño e informática.

A lo largo de una década, su formato se ha ampliado y diversificado enormemente: además de los talleres para chicos, también incluye capacitaciones docentes, un documental  realizado en 2013 gracias a una convocatoria de TV Universidad para producciones audiovisuales educativas y una guía didáctica editada por la UNLP e impresa por el CONICET en 2015 a través del Programa de Promoción de Vocaciones Científicas (VocAr) que reúne información teórica y consignas prácticas para realizar en el aula, y que con los años fue incorporando datos actualizados en fichas individuales que pueden utilizarse por separado.

Y hay más: en este momento, se encuentran en preparación materiales que son tanto o más ambiciosos que los primeros: miniaturas en 3D de los animales extintos, un cuento escrito y sonoro, y un mapa de Sudamérica en relieve. El mayor anhelo es que todo forme parte de un kit que pueda ser entregado a cada establecimiento que visitan. “Nosotros entendemos la extensión como un instrumento de emancipación, entonces vamos e intentamos construir en conjunto. Una vez que la propia comunidad tiene los conceptos adquiridos, nos corremos y acompañamos desde otro lugar”, aseguran Victoria Lien López, becaria del CONICET en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales (FCAyF) de la UNLP, y Raúl Montero, estudiante de paleontología en la FCNyM.

Pero eso no es todo, y es que el proyecto cuenta con un valor agregado extra: la inclusión como concepto transversal, por lo cual estos últimos materiales están pensados para integrar a personas ciegas y/o disminuidas visuales, con el asesoramiento y la colaboración especial de la Biblioteca Braille, Digital y Parlante de la Provincia de Buenos Aires, y la Escuela Especial N° 515 de La Plata. Si bien hay algunas miniaturas listas como prueba, la posibilidad más concreta de hacerlas en cantidad depende de que puedan conseguir una impresora 3D, algo para lo cual por el momento no cuentan con financiamiento.

Las especies diseñadas y que esperan poder llegar a las aulas son siete: mastodonte, semejante a un mamut; macrauquenia, similar a un camello actual; gliptodonte, mamífero acorazado emparentado con la mulita; fororraco, también llamado “ave del terror”, depredador carnívoro con alas, pero no volador; toxodonte, de aspecto parecido a un rinoceronte o hipopótamo; megaterio o perezoso gigante; y esmilodonte o tigre dientes de sable.

Según el relevamiento que lleva el grupo, hasta el momento brindaron unos cien talleres en escuelas públicas de la provincia, museos, bibliotecas y en eventos del CONICET, y dictaron capacitaciones a más de 200 docentes. Para llegar aún más lejos, tienen otras dos herramientas en desarrollo: un foro interactivo al que esperan que puedan sumarse educadores y especialistas externos para hacer y responder consultas de manera colectiva; y una página web que, si bien ya funciona, está modificando su plataforma para ser más accesible y adaptable a distintos sistemas operativos o a entornos donde la conexión a internet sea lenta.

“Este intercambio crea vínculos que de otra manera no hubiésemos logrado, y estamos convencidos de que lo que hacemos como extensionistas es una herramienta de transformación social”, concluyen.

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