No hay que confundir- Lo que Macri y el PRO cuestionan es la seguridad democrática

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Mientras el gobierno nacional aún no había encarado un verdadero proyecto de seguridad, la oposición había tomado a este problema como su principal caballito de batalla. Desde Bloomberg hasta el famoso “tengo un plan” de De Narváez, o que “la seguridad la hacemos todos” o su fracasado mapa; todos cargaban contra el gobierno por este flagelo sin siquiera tener un diagnóstico certero de porque esto sucede. De hecho siempre cayó todo en una pura demagogia, donde habría que establecer la “mano dura”, volver al servicio militar, y por defecto avanzar hacia la pena de muerte, la baja de la edad de imputabilidad y darle todo el poder a las fuerzas de seguridad sin reparar que estas conservaban aún lo más negro de la pasada dictadura. Porque si bien se había comenzado a depurar sustancialmente a las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad mantenían una estructura desactualizada con respecto al nuevo contexto nacional.
Prueba contraria de esto es la creación de la Policía Metropolitana con una concepción que retrograda en el tiempo, a lo que hoy se necesita para desarrollar una política correcta e integral al respecto.
Cuando el CELS a fines de 2009 presenta su documento “Diez puntos de acuerdo por una seguridad democrática” este va a ser firmado por un arco muy importante del espectro político, pero no por todos. Cabe subrayar que entre los firmantes está principalmente el Frente para la Victoria, acompañado de otras fuerzas del centroizquierda, sumando a Felipe Sola por el PF, y a Ricardo Alfonsín por la UCR. Curiosamente este documento no fue firmado ni por el Pro de Mauricio Macri, ni por Eduardo Duhalde, ni por Francisco De Narváez, ni por Ernesto Sanz, para destacar algunos de los ausentes.
La creación de la nueva cartera de seguridad, si se quiere es la puesta en marcha de este proyecto integral, que no alienta ni la demagogia ni las soluciones mágicas.
En la pasada semana, todo el debate político parece haber pasado por si era correcto o no el retiro de agentes de la Policía Federal, de la custodia de edificios públicos en la CABA, cosa que desde el macrismo se intentó reducir a una simple victimización o como intentan señalar hoy los editorialistas de La Nación, debido a que el gobierno nacional haya escogido a Macri como su enemigo principal, en una estrategia puramente electoral.
A nuestro entender toda la discusión pasa principalmente por dos modelos diferentes de encarar el tema de la seguridad, uno (el del gobierno nacional) que sin prisa pero sin pausa pueda avanzar sustancialmente hacia una resolución correcta del problema, y el otro que se queda sin argumentos al respecto, porque en verdad nunca los tuvo, más allá de sus declamaciones demagógicas, que en lo concreto quedaron sustancialmente evidenciadas en la inoperancia de la Metropolitana.
Sin dudas que este es un debate político, pero no en los términos en los que la prensa hegemónica o la oposición lo quieren plantear.
El Tranvía

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