
El presidente Javier Milei impulsó desde Israel la reforma electoral, mientras el Gobierno intensificó las gestiones para reunir los votos necesarios que permitan aprobar la eliminación de las PASO.
En el oficialismo predomina la cautela. Señalan que cualquier avance se dará después de que Manuel Adorni se presente el 29 de abril en Diputados para exponer su Informe de Gestión como jefe de Gabinete, en un contexto atravesado por diversas polémicas. Para La Libertad Avanza será una instancia clave. En la Casa Rosada ya hablan del “A29-D29” (antes y después del 29) como un punto de inflexión para el futuro del funcionario y del propio Gobierno.
Dentro del oficialismo mantienen negociaciones con el PRO, sectores de Provincias Unidas y algunos gobernadores con el objetivo de eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Confían en repetir el respaldo logrado cuando se suspendieron las PASO el año pasado: en 2025, esa medida obtuvo 162 votos a favor, con apoyo del PRO, parte de la UCR y otros aliados. Aquella jornada evidenció una fractura en la oposición entre el kirchnerismo y otros bloques que acompañaron al Gobierno.
En el entorno oficial consideran que varios gobernadores del PJ no muestran el mismo interés por sostener las PASO que el kirchnerismo o el axelismo. Mencionan como posibles aliados a Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), además de Martín Llaryora (Córdoba), cuyas bancadas podrían inclinarse a favor.
Al mismo tiempo, el Gobierno busca dejar expuestos a quienes hoy se opongan a la eliminación de las PASO tras haber apoyado su suspensión en 2025. “O quedan en evidencia o repiten el voto anterior o admiten que votan según les conviene”, deslizó un operador libertario.
En La Libertad Avanza dan por hecho el respaldo del PRO, apoyándose en declaraciones previas de Jorge Macri a favor de eliminar las primarias.
En cambio, la relación con la UCR se tensó, ya que el partido presentó una iniciativa paralela que incluye la incorporación de Ficha Limpia dentro de la reforma electoral, lo que en el oficialismo interpretan como una jugada política vinculada al caso Adorni.
Aun así, entre los libertarios prevalece la prudencia: reconocen que cuentan con 95 votos y que todavía no alcanzan. Tampoco se entusiasman con los triunfos legislativos de febrero: “Los partidos de verano no cuentan”, ironizan. De este modo, se acerca el primer gran desafío parlamentario del año para el Gobierno.
En paralelo, se cruza el debate por las negociaciones con los gobernadores de cara a las elecciones de 2027, estrechamente vinculadas a las votaciones en el Congreso. Luis Caputo le expresó a Karina Milei su intención de cerrar acuerdos lo antes posible, incluso antes del Mundial, para reducir la incertidumbre económica. Sin embargo, el tema sigue en discusión dentro de la Casa Rosada. “No se trata de acordar con todos ni de no acordar con nadie, sino de lograr entendimientos inteligentes que garanticen la reelección del Presidente”, señalaron fuentes oficiales.
El Gobierno apunta a evitar sobresaltos económicos significativos entre septiembre de 2026 y las elecciones del año siguiente. “La política afectó el programa económico durante 2025. La incertidumbre electoral impactó negativamente en la actividad y no hay margen para modificar el rumbo económico. No está claro si el crecimiento llegará antes de que vuelva esa incertidumbre”, admitieron.
Las negociaciones avanzan en múltiples frentes y se entrelazan entre sí: elecciones, votaciones legislativas, reforma electoral, PASO, Ficha Limpia y también la posibilidad de desdoblar comicios o modificar sus fechas. El escenario es complejo para un Milei que atraviesa una caída en su imagen y enfrenta tensiones en la microeconomía.