Elecciones en Córdoba, un primer balance

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¿Qué lectura se debiera hacer de las elecciones en Córdoba? Mientras algunos medios insisten con que tanto en las elecciones de la CABA, como en las de Santa Fe, se incrementa un voto anti kirchnerista , y que esto también se revalida en la provincia mediterránea con el triunfo de José Manuel De la Sota por la coalición Unión por Córdoba, es necesario precisar algunas cuestiones al respecto.

Llevado al extremo sería casi como la broma del cómico Magallanes que recién se escuchaba en el programa radial Viste lo que Pasó que conduce Luciano Galende, diciendo que el kirchnerismo en Córdoba perdió 94 a 0.

En las elecciones de 2007, la Unión por Córdoba encabezada esa vez por Juan Schiaretti ganó con el 37,17 %, Luis Juez sacaba el 36,4, mientras que el radical Mario Negri el 22,7. Recordemos que Juez denunció fraude, proclamando que en realidad él había ganado, reclamándole al gobierno nacional que intervenga en esa situación, cuando éste no tiene incumbencia para ello. Tanto Schiaretti como Juez, en aquel entonces respaldaban al kirchnerismo, pero se fueron alejando principalmente a partir del conflicto con las patronales agropecuarias. También vale señalar que para ese entonces muchos sectores afines al Frente para la Victoria, pero externos al Partido Justicialista, integraron activamente la alianza juecista.

En las elecciones realizadas ayer  con el 89.53% de las mesas escrutadas: De la Sota gana con el 42.41% de los votos, mientras Juez se lleva el 29.72% y Aguad el 22,85%.

Si comparamos con el año 2007, el radicalismo alcanzó casi una misma performance, mientras que la diferencia se muestra entre los dos primeros competidores, es decir el peronismo cordobés y el juecismo. El gobernador electo De la Sota, si bien no se encuentra directamente alineado al gobierno nacional, tampoco se podría decir que es parte del peronismo disidente, más allá de las especulaciones de los integrantes del espacio conducido por Eduardo Duhalde, e incluso del PRO, mientras que el juecismo encolumnado con el socialista Hermes Binner, perdió una base importante de sectores alineados al kirchnerismo no peronista.

Anoche el gobernador electo expresaba que nacía el Cordobesismo, y no es casual que La Nación titule hoy que “Con el triunfo de De la Sota surge un nuevo referente del PJ”, intentando mostrar que el vacío de conducción del arco opositor hoy podría comenzar a generar un nuevo líder para las elecciones de 2015, en un espacio peronista poskirchnerista, cosa que resultó fallida desde el PJ disidente, para las presidenciales de octubre.

Poseer una fuerte referencia o liderazgo provincial no siempre resulta, que esto tenga un traslado automático al escenario nacional, e incluso si se analiza la historia reciente, solamente el riojano Carlos Menem, alcanzó la presidencia de esta manera, ya que Néstor Kirchner si bien construyó un fuerte liderazgo nacional, lo hizo principalmente ya electo como mandatario. Por otro lado existen muchos líderes provinciales, que nunca pudieron traspasar sus límites, intentando fallidamente llegar a ser presidentes electos. Eduardo Duhalde por ejemplo llegó al sillón de Rivadavia, pero como interino, tras la crisis de 2001.

 

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