

Como si ocurriera como un hecho casual, Javier Milei decidió cerrar el acceso de la prensa a la Casa Rosada justo cuando visitaba el país Peter Thiel, influyente magnate del sector tecnológico-militar con posturas críticas de la democracia. Más allá de coincidencias ideológicas, el vínculo responde a intereses concretos: Thiel aporta tecnología de vigilancia y análisis de datos, mientras el Gobierno ofrece recursos naturales estratégicos.
Tras regresar de Israel, Milei mantuvo una reunión reservada con el fundador de Palantir Technologies, junto a funcionarios y asesores. No se informaron detalles, aunque se especula con una posible contratación de la empresa, que trabaja con el Pentágono procesando datos de satélites, drones y radares para operaciones militares.
Especialistas advierten que Palantir permite centralizar y cruzar grandes bases de datos —estatales y privadas— para vigilancia masiva, incluso combinándolas con redes sociales. Thiel, además, fue uno de los principales inversores de Facebook, lo que refuerza su acceso a información sobre conductas sociales.
El vínculo entre ambos se remonta a 2024 y se consolidó en foros internacionales, donde Milei promovió la apertura de recursos como litio, cobre y energía. Estos activos resultan clave para empresas tecnológicas, en línea con políticas como el RIGI y acuerdos con Estados Unidos para el acceso a minerales críticos.
Thiel, cofundador de PayPal, sostiene desde hace décadas una visión de reducción del Estado, en sintonía con el discurso libertario. Su interés en Argentina no es nuevo: considera que el país podría convertirse en un modelo global, y su reciente instalación en Buenos Aires sugiere un involucramiento creciente. Quizás desde una perspectiva en la que la democracia no tiene ningún valor y donde el predominio de la IA y las tecnologías de la información se utilizan para el control social, político e ideológico de la sociedad.
24/04/2026