

La Comunidad. Imagen ilustrativa creada con IA
Por Walter Barboza
Capítulo 1: en esta primera entrega avanzamos sobre la idea de comunidad en la que se podrá ver, en líneas generales, la tensión entre lo colectivo y lo individual y de qué manera en esa tensión subyace dos modelos de sociedad diferentes: una equitativa e igualitaria y la otra fundada en la idea de un sujeto individual.
La comunidad, como noción, en su esencia plantea el problema de lo propio y lo impropio, es decir aquello sobre lo cual la sociedad tiene posesión de manera colectiva, espacios públicos y bienes tangibles, y aquello sobre lo cual cada miembro es titular indiscutido de manera individual: una vivienda, un automóvil, una herencia material. Es una noción, en cierto modo, reguladora de la vida en el mundo contemporáneo y se funda a partir de la idea de la preexistencia de una ley que fija los límites de lo que el poder soberano puede realizar sobre la sociedad en su conjunto. Es el reforzamiento de la idea de un nosotros, que se contrapone fuertemente al pronombre personal Yo, que aparece con fuerza en el pensamiento de Descartes durante el desarrollo del siglo XVII, y que se impone como criterio fundante de un sujeto autónomo y con capacidad de pensar relativamente de una manera separada de Dios (Bassols: 2001). Entre ambas ideas la tensión existente, desde la perspectiva política, refiere a las condiciones de posibilidad que cada una ofrece a la hora de pensar el tipo de sociedad que un pueblo quiere construir: una sociedad más justa y equitativa, o bien una sociedad donde el interés egoísta sea el rasgo constitutivo de la misma.
05/02/2026