
Por Flavio Crescenzi
Hace algún tiempo leí un ensayo —que se presentaba como un diálogo entre dos eruditos contertulios— cuyo título, Nadie acabará con los libros, zanjaba, casi pendencieramente, un debate que durante décadas ocupó un lugar central en los ámbitos consagrados a eso que, con proverbial munificencia, hemos dado en llamar cultura. Los contertulios no eran otros que Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, y el tema sobre el cual se debatía (aunque sería más apropiado decir se conversaba), como podrá deducirse, no era otro que el futuro del libro impreso ante el avance de los soportes multimedia de lectura. Pero ¿qué tiene que ver esto con el poeta Rolando Revagliatti? En realidad, no demasiado. Sin embargo, la sutil conexión que puede vislumbrarse es de por sí reveladora.

No hace mucho, Revagliatti decidió llevar adelante una empresa, si se quiere, gigantesca: publicar en formato digital seis portentosos volúmenes de entrevistas a escritores argentinos.1 Anteriormente a esto, sus poemarios Ripio, Infamélica y Viene junto con, por mencionar solo aquellos que he tenido el gusto de leer, ya podían encontrarse en la Web como libros electrónicos. Estos dos hechos, a simple vista aislados, podrían sugerir que Revagliatti, en algún momento, y por razones al parecer circunstanciales, tomó la decisión de apostar por los «soportes multimedia de lectura» para materializar sus diversos proyectos literarios. Lo cierto es que, por fortuna, no fue así.
Valiéndose de un movimiento inverso al que suele realizarse en estas épocas (uno que, sin duda, llenaría de orgullo a Eco y a Carrière), nuestro poeta ha venido publicando en papel los libros que ya existían en formato digital. Los dos últimos, Infamélica y Viene junto con, aparecieron hace poco, ostentando ambos el sello de la mítica editorial Leviatán.2 Del segundo de ellos, el más reciente hasta la fecha, me gustaría comentar un par de cosas:
Solo resta decir que celebro la aparición de este nuevo muestrario de poesía (publicado en papel) de Rolando Revagliatti, pues el hecho nos confirma —más allá de que, probablemente, el autor todavía esté «inserto en la acrimonia»— algo que todos, de un modo u otro, ya intuíamos: un buen libro, siempre, viene junto con una carga extra de alegría.
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[1] Les recuerdo a los lectores que, sobre esta serie, intitulada Documentales, ya me he pronunciado en anteriores reseñas.
2 Editorial Leviatán, ISBN 978-987-8967-31-8, 110 pp., Buenos Aires, 2023. https://www.leviataneditorial.com.ar/
29/01/2026