

Por Walter Barboza (periodista, docente universitario, profesor).
La Cámara de Diputados de la Nación Argentina sancionó durante la madrugada el artículo 118 de la reforma laboral, que establece la eliminación del Estatuto del Periodista. Luego de la aprobación en general del proyecto, los diputados continuaron con el análisis en particular y concluyeron la prolongada sesión con la disposición que suprime el régimen específico que regula la actividad de prensa.
El proyecto promovido por el gobierno de Javier Milei contempló la derogación de la Ley 12.908, normativa que ordena el ejercicio profesional del periodismo en el país. Fue el artículo que generó más exposiciones en el recinto, con pedidos para excluirlo del texto, aunque finalmente se mantuvo y fue sometido a votación.
En el resultado definitivo, la eliminación del Estatuto obtuvo 126 votos a favor, 119 en contra y 4 abstenciones, cifra que representó un nuevo respaldo parlamentario para el oficialismo en el contexto del tratamiento de la reforma laboral.
Se trata de una medida hecha en favor de los conglomerados de medios de comunicación, los que desde que la vieja Ley de Radiodifusión N° 22285, reglamentada por el Decreto N° 286/81, fuera modificada en el gobierno en 1989 por el gobierno de Carlos Menem, comenzaron un lento proceso de concentración de medios, ya que la misma antes de su modificación impedía que los titulares de un medio gráfico (Clarín, Editorial Atlántida, La Nación, Ámbito Financiero, entre otros.) adquirieran la licencia de un canal de televisión de aire o una radio de las que estaba bajo control estatal. Es decir: la privatización de los medios públicos, luego de 37 años, termina por configurar el mapa de medios de comunicación, tal y como lo conocemos en el presente, y echando por tierra con el Estatuto Profesional de los periodistas.
El Estatuto del Periodista Profesional fue sancionado en 1946 y reguló históricamente las condiciones laborales de quienes trabajan en prensa escrita, agencias informativas y, con el tiempo, otros medios periodísticos en Argentina.
Sus puntos más salientes, son los siguientes:
Incluye licencias por:
Con condiciones más favorables que el régimen general.
El Estatuto fue considerado durante décadas una norma protectoria específica, que reconocía el carácter particular del trabajo periodístico frente al régimen laboral general. Desde los primeros intentos de reformar las condiciones de trabajo, en la década del ’90 y principios de 2000, los medios concentrados tenían en la mira este estatuto, no solo por las condiciones generales del trabajo profesional, sino fundamentalmente por el tipo de indemnización por despido que se diferencia de la ley de contrato de trabajo.
Este modesto observador, se pregunta ¿Qué características adoptará el trabajo profesional de los periodistas en los tiempos que se vienen, si ya desde hace más de una década el trabajo de las nuevas generaciones se encuentra precarizado? La eliminación del Estatuto del Periodista, en cierto modo, viene a legitimar lo que en la práctica está ocurriendo hace largo tiempo. Mi experiencia en medios de comunicación, desde hace unos 34 años, indica que la situación, que ya era muy precaria, anticipa un panorama con una tendencia a empeorar la situación. Con una agravante: nada asegura que la eliminación del estatuto tenga un carácter retroactivo, puesto que el gobierno nacional cuenta con el conjunto de los dispositivos para su aplicación: desde la Corte Suprema de Justicia, hasta los tribunales laborales. Con esos resortes a disposición, las grandes empresas tienen vía libre para aplicar una norma que, se supone, no debería implementarse de manera retroactiva. Aunque sería una ingenuidad considerar que el empresariado argentino, que construyó un gobierno que no tiene contemplación por los enfermos de cáncer, los jubilados y los discapacitados, obre en el buen sentido.