

Por Carlos Sberna
Sonaron pedruscos; traslúcidos, helados y mortíferos. Y un nuevo mar nació; fanfarrón y asesino.
No más diagonales, ni coches, ni seres; sólo fantasmas de hielo que bailaron su danza macabra.
Y yacían ahogados, por el vómito inmundo de un manojo de inútiles y bandidos.
Y un perro desconsolado y fiel se quitó la vida, donde sus amos flotaban moribundos.
Una Madre de Plaza de Mayo llorando sobre la inscripción del nombre de su hijo sobre el muro del Parque de la Memoria, monumento en homenaje a las víctimas del terrorismo de estado ubicado a lo largo de la costa del Río de la Plata. Buenos Aires, Argentina, 2007. One of the Mothers of Plaza de Mayo cries on her son’s name inscribed on the wall of the Park of Memory, the monument to the victims of state terrorism, located along the coastline of the Río de La Plata river. Buenos Aires, Argentina, 2007.