Ciencia argentina: crean probióticos “hechos a medida” para perros y gatos

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18 agosto, 2026

En los últimos años, los probióticos para mascotas dejaron de ser una novedad para convertirse en una de las tendencias más fuertes en nutrición animal. Cada vez más dueños buscan alimentos funcionales que no solo alimenten, sino que también cuiden la salud de sus perros y gatos. Y detrás de esta creciente demanda, hay un equipo de científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que está desarrollando cepas probióticas autóctonas, es decir, originarias de los propios animales, en colaboración con la empresa ABIOTEC SA.


¿Qué son y para qué sirven estos probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en dosis adecuadas, ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal. Entre los más conocidos están las bacterias lácticas como Lactobacillus y Bifidobacterium, pero también se usan levaduras y algunas cepas de Bacillus. Su misión es clave: mejorar la digestión, fortalecer las defensas y contribuir al bienestar general de la mascota.

El gran desafío: que sobrevivan hasta llegar al plato

Uno de los obstáculos más importantes es mantener vivos a estos microorganismos durante la fabricación del alimento, especialmente en procesos que implican altas temperaturas, como la extrusión. Para resolverlo, los investigadores apuestan a estrategias como la microencapsulación o la incorporación de los probióticos después de la cocción. También trabajan en versiones deshidratadas (por secado o liofilización) que se pueden agregar justo antes de servir la ración, lo que garantiza mayor estabilidad y control de la dosis.

De la muestra fecal al laboratorio: así se elige una cepa ganadora

El trabajo comienza con la recolección de muestras fecales de perros sanos. Estas se trasladan refrigeradas al laboratorio, donde se cultivan en medios especiales para aislar bacterias lácticas. Luego, mediante técnicas moleculares, se identifican las cepas y se las somete a pruebas exigentes: deben resistir el paso por el estómago, adherirse al intestino y competir con bacterias dañinas. Solo las que pasan este filtro avanzan a la siguiente etapa.

Posteriormente, se evalúa su resistencia a procesos industriales como el secado por aspersión, una técnica que permite obtener polvos estables y listos para ser incorporados en alimentos balanceados.

Beneficios reales, pero con matices

Los estudios indican que los probióticos pueden mejorar la consistencia de las heces, aumentar la absorción de nutrientes, estimular el sistema inmunológico y reducir patógenos intestinales. También se han visto efectos positivos en casos de diarrea, sobrepeso o enfermedades crónicas en gatos. Sin embargo, los expertos advierten que su eficacia depende de la cepa, la dosis y su capacidad de supervivencia tanto en la industria como en el organismo del animal.

Una apuesta con futuro

Para Marina Golowczyc, investigadora del CIDCA (CONICET-UNLP), “este enfoque busca seleccionar microorganismos mejor adaptados al hospedador, con mayor capacidad de colonización y potencial efecto beneficioso”. Y agrega: “El desarrollo de estos probióticos locales representa una oportunidad estratégica tanto para la salud animal como para la innovación en la industria de alimentos para mascotas en Argentina”.

El proyecto, que forma parte de una alianza público-privada con ABIOTEC S.A., está liderado por Golowczyc y Jessica Minnaard, junto con los estudiantes Gonzalo Guaraglia y Manuel Arebalo. Aunque los resultados son prometedores, los científicos remarcan que aún faltan estudios a largo plazo para consolidar su uso y garantizar productos seguros y efectivos.

18/08/2026

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