
Con la implementación del acuerdo UE-Mercosur prevista para mayo, el aumento de las exportaciones de carne vacuna desde Argentina se convierte en un termómetro para medir si el comercio global puede crecer sin erosionar los estándares ambientales. Sinergia Animal alerta que el pacto podría incentivar un debilitamiento de estas protecciones justo cuando la producción se acelera.
Argentina consolida su rol en el mercado internacional de carne vacuna. Según cifras oficiales, las exportaciones alcanzan niveles récord en décadas, con un crecimiento sostenido hacia destinos como China y Estados Unidos. La apertura de nuevos marcos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea promete profundizar esta tendencia.
Sin embargo, mientras la Unión Europea exige cada vez más requisitos ambientales a sus socios comerciales —en línea con su Pacto Verde—, otros mercados importantes imponen condiciones mucho más laxas. Esto genera una brecha regulatoria global: los productores pueden incrementar sus envíos sin necesidad de cumplir con salvaguardas ambientales vinculadas a deforestación, protección del agua o conservación de ecosistemas.
A nivel local, esta situación coincide con presiones para flexibilizar las normativas ambientales. En Argentina, debates como la reforma del régimen de protección de glaciares o discusiones sobre desregulación plantean interrogantes sobre cómo el comercio internacional influye en las políticas domésticas, y qué lugar ocupa el ambiente cuando la prioridad es el crecimiento económico.
El impacto ya se siente en el Gran Chaco, la segunda región forestal de Sudamérica después del Amazonas. Estudios de Global Forest Watch vinculan la expansión agropecuaria —incluyendo la soja destinada mayormente a la alimentación del ganado— con procesos de deforestación en esa zona. La intensificación productiva orientada a la exportación ejerce así una fuerte presión sobre los ecosistemas.
Además, investigaciones de Sinergia Animal en mercados ganaderos argentinos documentaron graves faltas de bienestar animal a lo largo de la cadena productiva. Esto refuerza la idea de que el crecimiento productivo no siempre va acompañado de marcos de protección equivalentes.

Impacto en las cadenas productivas y el bienestar animal
Cuando se priorizan mercados que no exigen responsabilidad ambiental, crece el riesgo de una competencia hacia la baja en estándares ecológicos y de bienestar animal. Los ecosistemas, la seguridad hídrica y la salud pública pasan a ser daños colaterales de las cadenas globales de alimentos.
“El crecimiento de las exportaciones de carne argentina es parte de un sistema alimentario global cada vez más interconectado, pero no puede ocurrir sin considerar sus impactos sobre los ecosistemas, los recursos naturales y el bienestar animal. En un contexto de expansión productiva y estándares desiguales, existe el riesgo de que las salvaguardas ambientales y de protección animal no avancen al mismo ritmo que el comercio. Un comercio sostenible debería fortalecer estos estándares, no debilitarlos”, afirmó Romina Viscarret, directora de Sinergia Animal en Argentina.
La producción animal en el país no se limita a la carne vacuna. Según la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), en 2025 Argentina se convirtió en el mayor consumidor mundial de huevos, con 398 unidades por persona al año y una producción de casi 19 mil millones de huevos. Para lograrlo, más de 62 millones de gallinas viven confinadas en jaulas toda su vida. Las jaulas en batería convencionales que aún se usan en el país fueron prohibidas en la Unión Europea en 2012. Ante esto, Viscarret señaló: “En un contexto donde la producción y exportación de proteínas animales se intensifica, si Argentina lidera en consumo, también debería aspirar a liderar en estándares de bienestar animal”.
Sinergia Animal es una organización internacional de protección animal que trabaja en países del Sur Global para reducir el sufrimiento de los animales de consumo y promover sistemas alimentarios más compasivos. En 2025, Animal Charity Evaluators (ACE) la reconoció por octavo año consecutivo como una de las ONG de protección animal más eficaces del mundo.
07/04/2026