FATE y los nuevos negocios del modelo

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El conflicto que atraviesa la principal empresa de neumáticos del país, tras el despido de 925 empleados y la decisión de abandonar la producción nacional de cubiertas, abrió un nuevo frente de conflicto. En el predio de San Fernando, donde opera Fate, comenzará a funcionar una central equipada con baterías de litio provenientes de China para suministrar energía al AMBA durante los picos de demanda, que suelen derivar en interrupciones del servicio.

Mientras el sector empresario cuestiona la apertura de importaciones porque los deja en desventajas frente a bienes que llegan subsidiados desde China, al mismo tiempo encuentra una alternativa en la “reconversión” hacia la importación, tal como en reiteradas ocasiones le fue sugerido desde ámbitos políticos aliados. La historia nos recuerda a las empresas que en los años de la década de 1990 cerraban sus fábricas para abrir locales de productos importados. Pasó con las prendas de vestir con marcas que llegaban desde afuera en grandes contenedores, que terminaron por destruir la industria textil nacional.

En el caso de Fate, según datos difundidos por el Post Energético, la firma Aluar —también perteneciente a Madanes Quintanilla— fue una de las adjudicatarias de la licitación Alma GBA, promovida por la Secretaría de Energía. El contrato prevé ingresos por 4,5 millones de dólares anuales hasta 2036. El objetivo del proyecto es abastecer a Edenor y Edesur en momentos de alta demanda para evitar la saturación del sistema.

De china con amor

En paralelo a los despidos en Fate, trascendió que Aluar adquirió 12,7 hectáreas en el predio donde funcionaba la planta de neumáticos, por 27 millones de dólares. Esa inversión tiene por destino montar un sistema de baterías BESS importadas desde China para cumplir con las condiciones de la licitación energética. De este modo, se sustituye empleo industrial local por productos terminados —ya sean neumáticos o baterías— que ingresan del exterior con escasas regulaciones.

La porción del contrato obtenida por Aluar contempla 30 megavatios del nodo San Fernando, que serán provistos a Edenor a razón de 12.590 dólares por MW mensual. Según el balance 2025 de la compañía, la inversión para este esquema asciende a 20 millones de dólares. El Post Energético señala que el acuerdo generará ingresos por 4,5 millones de dólares por año, lo que acumulado hasta 2036 suma 45 millones, más del doble del desembolso inicial.

Además, Aluar percibirá el pago aun cuando el servicio no sea requerido: el valor del MW por hora supera los 150 dólares. La publicación compara esa cifra con los 26 dólares por MWh que la empresa cobra por la represa de Futaleufú, en Chubut, cuya concesión vence en junio y que busca renovar. Ese negocio, además, le asegura energía a costo diferencial para su planta de aluminio en Puerto Madryn.

El efecto dominó sobre la cadena de producción

Cuando la sustitución de producción nacional empuja al cierre incluso a las compañías más grandes, el impacto se extiende sobre toda la cadena productiva y de consumo. El cierre de FATE podría desencadenar un efecto dominó que afectaría a unos 2.500 empleos vinculados a la industria del neumático.

Alrededor de FATE funcionan cientos de pymes metalúrgicas proveedoras, que emplean a unos 2.500 trabajadores y cuya continuidad se encuentra en riesgo, lo que impactaría fuertemente en la cadena matriceros, actividades de logística, de servicios, de mantenimiento y de comercialización.

La profundización de la apertura importadora impulsada por el presidente Milei, junto con su desprecio por el trabajo industrial, ubica en una situación crítica a miles de personas que han desarrollado durante años un oficio específico y que hoy ven reducidas sus posibilidades de ejercerlo. Se trata de capacidades laborales que, una vez perdidas, difícilmente puedan recuperarse como ya ocurrió en la década de 1990 y gran parte de 2000.

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