Reseña de “Un perro en la puerta de la casa velatoria”

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Reseña de “Un perro en la puerta de la casa velatoria”

Llego a la dirección que me pasó mamá por mensajito,  hace un rato. “Liberaron el cuerpo. El velatorio es en 54 y 18, a las 7. No llegues tarde”.


Así da comienzo la novela de María Soledad Fernández, Un perro en la puerta de la casa velatoria. Novela ganadora del Segundo concurso Bernardo Kordon de Narrativa, y editada por Paisanita.

Una novela corta que transcurre en una noche en particular y que, frase a frase nos va develando la vida de su protagonista, Carolina. La duda de estar haciendo bien, incluso lo correcto, la soledad de la protagonista luego de decisiones fundamentales en su vida y un viaje al pasado durante el velatorio de su padre, son algunos de los aspectos que trabaja la autora. El personaje hace un recorrido duro, culposo y culpabilizador, consecuencia de un accionar estructurado en el que creció junto a su hermana y que la lleva a vivir un presente incómodo, frustrado y colmado de pérdidas.

Hay una tensión que recorre todo el relato y que tiene que ver con la ausencia de la madre de Carolina, cuya única intervención es un mensaje de texto “Liberaron el cuerpo. El velatorio es en 54 y 18, a las 7. No llegues tarde.”

Dice Franco Dall´Oste, periodista, en su reseña “la novela trata de la ausencia, pero también de la presencia: de la estructura, del patriarcado y los mandatos sociales. Y a pesar de estar dentro de la mente de Carolina, que todo el tiempo intentará destruir y culpar a su hermana y su madre, y de resignarse al silencio de su padre, el velo empieza a tener grietas. Vemos, a través del lenguaje, como si espiáramos a través de una pared rota, y nos damos cuenta que del otro lado también hay personajes carnales, seres violentados y estructuras que ascienden generacionalmente. Desde la abuela, la tía, el padre, la madre, hasta ella y su hermana, los mandatos y violencias patriarcales descienden como una tradición. Entonces uno logra humanizar a todas ellas, ver algo más, detrás del discurso de la misma Carolina.”

Dice Valentina Vidal, escritora, en su reseña “en una escenografía única, prensada por el agobiante rito de despedida impuesto por la cultura de la muerte, una esfera kafkiana se trasluce para alojar los pensamientos recurrentes de una narradora que intenta desmenuzar las secuencias del duelo. Con una prosa ágil, la autora impone climas de encierro con el placebo de una minúscula mirada hacia el exterior. La densidad en el detalle, en el recuerdo, en la reflexión existencial, cae en cascada para resurgir en una instancia redentora que permita en esa evocación teatral realzar la dramaturgia de los hechos.”


Un perro en la puerta de la casa velatoria se lee de un tirón y te deja en un lugar incómodo y de reflexión. Es inevitable identificarse y tomar partido por alguno de los personajes que, de alguna manera, replican lo cotidiano de muchas familias. Y esta familia en particular, reproduce los mandatos de una clase media patriarcal actual. La exigencia desmesurada al estereotipo femenino devenido de esta estructura de pensamiento autoritaria con acciones condescendientes a ellos, los hombres, y la soledad de quien decide ir en contra de algún aspecto del sistema, se marcan en esta novela.


De la autora: María Soledad Fernández nació en 1976, en La Plata, médica desde el año 2002 y escritora desde hace unos 6 años. Ya tiene editados cuatro libros en ediciones de autor y participó de varias antologías. Un perro en la puerta de la casa velatoria es su segunda novela editada y la podés encontrar en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires, pabellón amarillo, stand 2113, “Fuego”

María Soledad Fernández

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