Docentes universitarias sindicalizadas en el 8M

Docentes universitarias sindicalizadas en el 8M

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Militantes de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU).

En un hecho histórico, el 8 de marzo las mujeres de todo el mundo pararon para frenar la violencia de género en sus diferentes formas.

En ese marco las trabajadoras docentes universitarias sindicalizadas, y miembros de los distintos gremios de base y de la Mesa Ejecutiva de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) participaron de la manifestación, que unió el Congreso con la Plaza de Mayo, haciendo oír algunos de los reclamos del sector.

“Somos más del 50% de la planta estudiantil y docente y también en ciencia y tecnología, y sabemos que con el feroz ataque a la educación pública vamos a ser más afectadas en nuestras posibilidades de estudio y trabajo”, explicaban desde un documento acordado con las razones del paro.

Mujeres organizadoras de cordón. Mujeres al frente de las banderas. Con pañuelos verdes, pecheras y al grito unísono de “Paro, paro, paro general” fueron sumándose a la columna de la CTA, codo a codo con las compañeras de la Corriente Federal. “En Argentina, cuando nos golpea un femicidio cada 18 horas, y también nos golpea una política de gobierno que destruye el trabajo y cercena derechos, que criminaliza la pobreza y reprime a la militancia popular, los sindicatos que adherimos al Paro Internacional nos movilizamos con la consigna ?Ni una trabajadora menos?. Ni una menos por la violencia, ni una menos por las políticas de ajuste. Para que ninguna mujer tenga miedo ni sufra violencia, para hacer visibles nuestros infinitos trabajos invisibles, para que todas, y todos, vivamos mejor en una sociedad más justa”, manifestó Yamile Socolovsky, Secretaria de Relaciones Internacionales de CONADU y Secretaria de Formación de CTA Nacional.

Sobre el escenario de una Plaza de Mayo colmada, la inconfundible voz de Liliana Daunes recitó una a una las consignas del primer Paro Internacional de Mujeres: “Paramos para hacer visible el mapa del trabajo femenino precarizado. Por el cese de los despidos y de la flexibilización laboral. Por el reconocimiento del valor económico al trabajo doméstico y reproductivo. Por la representación de las mujeres en las cúpulas sindicales. Por la libertad de Milagro Sala. Por las que ya no están…”

Además de la participación en la marcha, desde CONADU se instó a las bases a promover formas variadas y creativas de adhesión que permitieran visibilizar las demandas del movimiento de mujeres y las cuestiones específicas del trabajo académico que generan desigualdad dentro de la universidad y del sistema científico tecnológico. Asambleas, volanteadas, radios abiertas, pronunciamientos de los consejos directivos y ruidazos fueron algunas de las expresiones para instalar el tema en los lugares de trabajo y en las comunidades.