17 abril, 2014

El adiós a Gabo: Su última carta

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
6 abril, 2014

Defensoría del Público: alerta sobre el uso de imágenes violentas

Ante presentaciones recibidas durante las últimas horas, la Defensoría del Público les recuerda a todos los actores de la comunicación audiovisual que la difusión y reiteración de imágenes con altos niveles de violencia en el horario apto para todo público pone en riesgo la sensibilidad de los niños, niñas y adolescentes. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, número 26.522, protege a la infancia frente a las imágenes violentas de manera específica.
6 abril, 2014

En la Facultad de Periodismo enseñarán lengua quechua

Siempre soñamos que hablar nuestra lengua materna no fuera vergonzante, ni excluyente ni discriminatorio, como lo sufrieron muchos hijos de bolivianos o quechuas o aymaras que vinieron a este país en busca de mejores condiciones de vida o aquellos kollas y andinos que vivieron siempre en estos territorios y que de igual manera sufrieron la discriminación. Los padres andinos no enseñaban a sus hijos a hablar quechua por vergüenza, por miedo, por protección a la discriminación que inevitablemente se vivía. Muchos años después tras tener un presidente indígena en Latinoamérica y un cambio de conciencia paulatino de los orígenes americanos, ese sueño se fue haciendo realidad, que las diferencias no fueran excluyentes y que se transformaran en un derecho a la identidad, a tu lengua, hoy es posible.
2 abril, 2014

Un hielo en el infierno

Los pack de botellas de agua venían saltando de brazo en brazo desde el portón de la Facultad. Parecía una danza coordinada a la perfección. De fondo, una canción militante se transformaba en motor para aguantar un rato más. Mis manos estaban rosadas y me dolían las articulaciones. Caí en la cuenta de que hacia cuarenta y cinco minutos que estaba parada haciendo pasamano. Se iban los compañeros de Lomas de Zamora, pero al instante llegaban los de Mar Del Plata y los reemplazaban. Me corrí de la hilera y saqué una naranja verde que tenia en el bolsillo del impermeable. Tenía olor a tierra, pero la disfruté como quien disfruta un menú grandioso en un fino restaurant. Ese era mi almuerzo, esa era mi cotidianidad y la de muchos jóvenes tres días después del temporal.