Los sesenta, el peronismo y los nuevos paradigmas.

Osvaldo Drozd

Cuando durante los sesenta, y principalmente a finales de esa década se profundizarían las luchas sociales, los sectores peronistas comprometidos o enrolados en las filas de los trabajadores y el pueblo, tuvieron que recurrir a nuevos paradigmas y herramientas teóricas, a visiones más abarcativas que las que les ofrecía la doctrina justicialista clásica, y también porque lo nuevo que surgía en aquel entonces, estaba indisolublemente ligado a todo el torbellino de cambios que soplaba por el mundo de entonces. La revolución cubana, la impronta del Che, el movimiento hippie y el de los Panteras Negras en EEUU, la revolución cultural china y el ascenso revolucionario en Vietnam, el Mayo francés y el otoño caliente italiano, la primavera de Praga y toda la marea antisistema, hacían que surja un ideario juvenil que cuestionara a las estructuras, como nunca antes habían sido cuestionadas, y la Argentina de entonces ni fue ni podía ser una excepción.

En los sesenta con un movimiento proscripto y un líder en el exilio, el peronismo ensayaba diversas variantes de acción política, desde la resistencia obrera fabril y barrial, hasta la guerrilla rural. Desde la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, o los Uturuncos hasta la acción de las primeras Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) en Taco Ralo, todas ellas eran muestras de un camino que para finales de la década darían resultados más precisos, pero que a lo largo de ella, mostraría la existencia de cuadros políticos notables como John William Cooke, Gustavo Rearte o Envar “Cacho” El Kadri.

Con la álgida resistencia a la dictadura del General Onganía, iría a surgir un nuevo sindicalismo enfrentado al colaboracionista y participacionista, y que tendría en la CGT de los Argentinos a su máxima representación. Se venía incubando esa actitud combativa y clasista en los trabajadores, que se haría patente en aquellas grandes puebladas como fueron el Cordobazo, el Rosariazo, el Tucumanazo, y que abrirían una nueva etapa en la Argentina.

El Cordobazo de mayo del 69 sin dudas fue una marca que por aquel entonces hizo que nada fuera ya igual que antes, y que tanto en el peronismo como en la izquierda clásica de entonces, produjeron rupturas y surgimiento de nuevos agrupamientos políticos que se proclamaban por la lucha revolucionaria y el cambio social.

El balance crítico de todo aquel tiempo que culminaría con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, y que implicaría la mayor derrota del campo popular argentino, es una deuda que aún tenemos, y que desde este medio nos comprometemos a desarrollar.

 

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