En Verde Palpitar: una experiencia que sincretiza el arte, la naturaleza y la creatividad

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En Verde Palpitar: una experiencia que sincretiza el arte, la naturaleza y la creatividad

Por Juan Quesquén Rodríguez
@JuanQuesquenR

Cuando los días fríos del invierno comienzan asomarse por las calles de la ciudad de la Plata y cuesta salir de casa, en una tarde soleada, una propuesta innovadora que sincretiza la naturaleza, la poesía y la creatividad, nos invita a encarar las diagonales hasta llegar a plaza Azcuenaga y ver de cerca los productos de En Verde Palpitar (EVP) y charlar, mates de por medio, con su creadora Ana Gaddi.

Fotografía: Ana Gaddi.

Ana es bióloga y se recibió en la Facultad de Ciencias Naturales y Museos de la Universidad Nacional de La Plata y desde el 2014 comenzó a dar sus primeros pasos en el emprendedorismo. Las circunstancias le entrecruzaron con una galleta china que le profetizó lo que ella quería escuchar y aún no se animaba hacer: “dejate llevar por la imaginación”, le anunciaba, y en ese momento nacía EVP.

Ana, con una gran sonrisa y rodeada de minisiculentas nos relata la experiencia que está atravesando, cómo llegó a ella y las perspectivas para más adelante.

Después de mucho pensarlo, como toda decisión trancendental lo amerita, deja la investigación para hacer lo que le gusta: dedicarse a su proyecto. A partir de allí, la adolecente que sentía cierta atracción por los insectos comienza a explorar otro mundo que está cruzado por la competitividad, la innovación y el emprendimiento individual y/o colectivo. Con el riesgo que eso demanda, su voluntad y su espíritu de libertad ya había dado rienda suelta a su imaginación; al fin y al cabo es imposible detener la salida y la puesta del sol cada día.

– ¿Cuándo nace EVP?

Surge en el 2014 después de recibirme como Licenciada en Biología con orientación en Zoología en la Facultad de Ciencias Naturales y Museos de la UNLP.

De adolecente me interesaban los insectos. Comencé a ir al museo para participar de un laboratorio antes de empezar la facultad y luego me involucre más. En paralelo tenia distintas actividades artísticas: siempre me gustó escribir, después me metí en la fotografía, también incursioné en distintas danzas. Pero durante mis años en la facultad sólo estuve abocada al estudio y la investigación que hacía en el museo.

Lo artístico lo tenía como algo más anecdótico, como un hobbie. Hasta que en un momento empecé a darle más espacio, sobre todo cuando me estaba por recibir. En aquel entonces tenía buenas condiciones para seguir en investigación por los antecedentes que tenía y porque venía trabajando en el tema. Siempre me había imaginado con hacer un doctorado, ser investigadora y sentí que había cumplido un ciclo y mucho de eso respondía a un ‘deber ser’.

¿Cómo no ser investigadora?

Si había estado tantos años trabajando con eso. Pero en realidad tenía como una necesidad expresiva muy fuerte, entonces decidí no postularme a ninguna beca para el doctorado recibirme y ver qué me pasaba.

Tuve la oportunidad de hacer un viaje a Europa y allí conocí artistas, biólogos, emprendedores, tuve un panorama interesante.  Cuando volví estaba en crisis, no sabía qué hacer y no quería dedicarme a la investigación porque sentía que iba podar todas mis iniciativas creativas. Pensé en hacer algo independiente donde integrar la biología con las facetas artísticas y en diciembre del 2014 hice la suculenta pichona; que era un minicultivo de suculenta con un soporte de cascara de huevo.

También pensé en el nombre de la marca EVP, que tiene que ver con un sentimiento mío respecto de la naturaleza y el arte, una cuestión afectiva, emocional.

Suculenta Pichona (Fotografía, Ana Gaddi)

Me parecía sensible la idea de una planta naciendo de un huevo. Además, biológicamente, una incoherencia porque es mezclar dos reinos que evolutivamente son muy distantes. Desde ese lugar tiene una cosa simbólica que sólo lo artístico te permite esas combinaciones.

– ¿Cómo llegaste a la feria?

En febrero del 2015 comencé en la feria Manos Platenses. Era la feria que más me gustaba por su grado de organización y productos.

– ¿Pensaste en estudiar algo relacionado al arte?

Sí. De hecho después de recibirme  pensé en anotarme en Bellas Artes, pero es más posible que vaya de oyente y no arrancar una carrera de cero. También estuve cursando en la facultad de filosofía y letras una diplomatura en fotografía documental.

– ¿Se puede combinar la faceta de la biología con lo artístico?

Es lo que busco siempre que pienso en un producto nuevo: que lo material sea como un puente hacia lo simbólico y encontrar algún aspecto de la naturaleza que de alguna manera toque una fibra personal. Por ejemplo  representando cuestiones entorno a las cuales hay alguna creencia: como los panaderos y pedir deseos, el trébol de las cuatro hojas o divulgar información, porque cada objeto viene con una guía didáctica experimental donde cuento el diseño, la biología y ecología de lo que estoy representado.

– Uno tiene la idea de la biología como una ciencia dura y de lo que me estás hablando es una forma de ver el mundo…

Tiene que ver con una búsqueda personal de decir: si para mi es tan importante lo artístico como la biología por qué no pensar en algo que integre esas cuestiones, ya que siempre lo artístico es  una plataforma para divulgar temas sobre la naturaleza, sobre la conciencia ambiental.

Packaging Poético (Fotografía, Ana Gaddi)

Como herramienta de comunicación me parece fantástico lo artístico, es la manera de hacerle llegar contenidos a la gente, porque la idea es que no solamente sea un regalo educativo. Creo que esa mirada  social tiene que ver con la experiencia que hice con antropólogos en la ciudad. Me di cuenta que mi orientación no era la biología más pura, sino la mirada más social de la naturaleza, de ahí todas estas cuestiones.

– ¿Por qué elegiste la suculenta?

Porque son plantas fáciles de cultivar, son rusticas, se adaptan muy bien al formato de la miniatura, toleran poco espacio y poco riego ya que son plantas que tienen reserva de agua interna. Todo eso le da plasticidad. Además de la diversidad de formas, de colores y que en ambientes de ciudad donde no tenés espacios de jardín podes agregar un detalle vivo.

Suculentas (Fotografía, Ana Gaddi)

– Los productos que ofreces son pequeños

Porque por un lado tengo una afinidad personal por el pequeño formato de las cosas, por eso me llaman la atención los insectos. El efecto que genera lo pequeño es como de lupa, te abstrae. Y además genera un vínculo de tipo mascota que tenés que cuidar.

– ¿Hay grupos de emprendedores que tienen la misma filosofía que vos?

Hay espacios de intercambio de suculentas en La Plata. En general el que compra suculentas tiene una cuestión de fetiche por coleccionar las variedades que tiene esta planta. Hay marcas que intervienen objetos con suculentas, pero la cuestión del significado no lo he visto por el momento.

– ¿Te hace sentir diferente eso?

Sí, porque me parece que no es sólo vender una planta, sin desmerecerlo. Para mi es algo más autoral, tiene mi esencia y yo necesitaba hacer algo que para mi sea un medio de expresión, en ese sentido me hace sentir satisfecha. Es la satisfacción de encontrar algo muy personal y ser coherente con eso.

– ¿Cuál es la anécdota del emprendimiento?

Cuando volví del viaje estaba desorientada sin saber qué hacer, un día voy a una feria y había un stand de galletas chinas y dije: ya está voy hacer lo que la galleta china me indique (risas).. y entonces la galleta decía: déjate llevar por la imaginación y así nació EVP.

– Era lo que querías escuchar

Claro, era lo que necesitaba porque no tenía eso desde mi entorno, estaban todos muy desconcertados. Entonces dejarse llevar por la imaginación era muy oportuno.

También es pensar en otras posibilidades de vida y otras formas de desarrollar una profesión, porque la pregunta todo el tiempo -ahora la gente que me conoce lo tiene más claro- era: ¿con la biología qué estás haciendo, la colgaste?

Como si hubiese tirado por la borda la carrera. Me pesó mucho tiempo y a veces me sigue pesando porque tampoco el emprendimiento funciona de la manera que necesito, pero me satisface en todo lo demás.

“Lo científico como riguroso, como verdad. Y lo artístico como lo mas subjetivo”

Generalmente desde la academia hay una idea disociada de lo científico como lo riguroso, la verdad (si bien se sabe que no es ‘La verdad’) y en cambio lo artístico como algo más laxo, lo subjetivo. No se reconoce lo subjetivo en el hacer ciencia y en realidad el científico genuino es alguien que tiene una capacidad creativa muy importante, y en ese sentido el proceso creativo es muy común al del artista.

La manera de producir ciencia tiene un ritmo y exigencias cuantitativas y todo eso, a mi manera de ver, va en detrimento de la mente creativa del investigador y del tiempo que tiene que tener para desarrollar buenas ideas. Todo eso me alejó, ya no me identificaba.

La Usina de la Ideas

El haber comenzado en la feria Manos Platenses me dio el contacto con las primeras capacitaciones de emprendedorismo. El primer año de estar en la feria curse un programa de economía social en la Facultad de Ciencias Económicas, y el año pasado hice el seminario de emprendedores. Este año me postule para ingresar a la Usina de Ideas, que es un espacio de trabajo colaborativo que creó la misma gente del seminario de emprendedores para darle un impulso más fuerte a los emprendimientos.

El curso en la Usina dura seis meses y tenemos un mentor específico para cada emprendimiento. Además de talleres, espacios de oficinas disponibles y consultas entre emprendedores. Es un ambiente que no conocía y de pronto la propuesta de valor de mi emprendimiento está bien valorada, me lo han dicho los mismos profesores. Toda esta cuestión más filosófica siento que tiene mucha valoración en este grupo, ya que el espacio para lo subjetivo está dado y es el punto desde el cual aprender.

– ¿Cómo te ves para más adelante?

La idea es mejorar el emprendimiento en sus distintos aspectos: comerciales, de comunicación, las finanzas, aprender qué es lo que me hace falta y de a poco sumar a alguien más. Además, pensar en qué giro darle al emprendimiento porque ahora está enfocado en la producción de un obsequio sustentable y didáctico. También quiero comenzar a dictar talleres.

“creo que el emprendedorismo para Ciencias Naturales es la posibilidad de abrirse al mundo”

Mucho de lo que se produce como investigación en la facultad no tiene – y tampoco la investigación tiene por qué tenerla en su totalidad- una bajada directa a la sociedad. La cuestión del emprededorismo es justamente traducir el conocimiento a la solución de necesidades más prácticas.

– ¿Te da miedo fracasar?

No. Voy implementado pequeños ajustes a medida que avanzo y si algo no funciona pruebo con otra cosa.

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Fotografía, Ana Gaddi.

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